El pensamiento de la muerte me ha rondado como algo cotidiano últimamente.

No me siento triste, pero por algún motivo tengo aquella idea en la cabeza como algo que debo hacer, tan natural como pensar en que se debe vivir.

Es como si mi mente estuviese lista para pasar a algo mas.

Si en algun momento salgo de mi eterna inercia, escribiré una carta.